
Dado inicio al ciclo lectivo, les escribo en esta oportunidad para reforzar una acción muy importante que iniciamos juntos en agosto del año pasado cuando regulamos el uso del celular en las aulas.
La evidencia demuestra que el uso excesivo de celulares afecta de manera significativa diversos aspectos fundamentales en el desarrollo de nuestros niños:
Desarrollo de la oralidad: la interacción cara a cara es vital para la adquisición y perfeccionamiento del lenguaje. Datos recientes evidencian que la comunicación directa favorece el desarrollo cognitivo y lingüístico mientras que la exposición prolongada a pantallas interfiere en estos procesos.
Calidad del sueño : el uso continuado de dispositivos, especialmente en horas cercanas al descanso, altera el ritmo circadiano y deteriora la calidad del sueño, lo que repercute negativamente en el aprendizaje y en el bienestar emocional.
Hábitos alimenticios : la presencia del celular durante las comidas distrae y rompe la interacción social y familiar, afectando la formación de hábitos alimenticios saludables.
Impacto psicosocial : investigaciones variadas destacan el incremento notable de diagnósticos de ansiedad, depresión y autolesiones en los jóvenes a partir de la adopción masiva de uso de teléfonos inteligentes. La privación social y el encierro son también producto del tiempo excesivo en pantallas.
Este trabajo de proteger a los niños, niñas y adolescentes es un esfuerzo colectivo, donde familias, escuela y Ministerio debemos trabajar juntos y apoyarnos. La salud mental de nuestros chicos está en juego , y ustedes tienen mucho para aportar para recuperar su bienestar y la atención plena en el aprendizaje. Ustedes, comunidad educativa, son fundamentales para lograrlo.
Les agradecemos su compromiso y colaboración en esta importante tarea.
Un cordial saludo,
Escuela 4 DE3